20 septiembre 2006

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Ay... escribo este post aquejado de un grave ataque de nostalgia repentina. Hace un rato, vía Las Penas del Agente Smith, he dado con el blog de Algernon, y leyendo leyendo, he dado con este post de evocador título: Cuando era un crío mataba orcos.
Pues sí, lo reconozco, yo también mataba orcos (y hobgoblins, cthonians o lo que se pusiera a tiro) de crío (o no tan crío). Creo que todo empezó gracias a la afición desmesurada de un gran amigo del colegio por los cómics, que nos hacía pasarnos las horas muertas en la diminuta tienda que era la antigua Arte-9 a finales de los 80. La tienda tenía una pequeña sección dedicada a juegos de mesa y rol, por la que muy poca gente se interesaba en aquella época y que tenía cierto atractivo misterioso. Poco a poco, nos fue entrando curiosidad hasta que conseguimos una copia (por lo que recuerdo, los libros de rol siempre se han fotocopiado, ¿verdad?) del clásico Dungeons&Dragons Básico. Aquello fue un descubrimiento: yo ya era aficionado a la literatura fantástica (Tolkien, Dragonlance) y tenía ya una curiosa colección de los libros de "Elige tu propia aventura - AD&D" y otros librojuegos que publicaba en aquel entonces Timun Mas, por lo que el mundillo del Dungeons me era mucho más que familiar.
Lo que más tengo que agradecerle a aquella época fue que, curiosamente, conseguí un nivel de inglés que no hubiera obtenido nunca en el colegio. Resulta que el famoso D&D Básico apenas daba para jugar un mes, porque en seguida llevabas a tus personajes hasta nivel 3 y ahí te sugerían que te compraras el siguiente set: D&D Expert (sólo editado en inglés y válido únicamente hasta nivel 10, me parece). Capitalismo en estado puro: te iban creando necesidades y ellos mismos te suplían. Afortunadamente, había algo de lo que algunos entendidos hablaban en corrillos: el D&D Avanzado. Reglas inmutables. Niveles inagotables. Campañas de todo tipo. Centenares de criaturas inefables con las que enfrentarse. Todo lo que un rolero adolescente en ciernes puede desear.

Pronto nos convertimos en roleros avezados y, aunque a ninguno se nos ocurrió comprarnos una katana y/o apuñalar a gente por la noche, comenzamos a tontear con las decenas de juego que comenzaron a publicarse en España a rebufo del D&D: RuneQuest, La llamada de Cthulhu (ah, Lovecraft, ese genio), Star Wars, El Señor de los Anillos (y el juego progenitor e injugable: RoleMaster). También probamos otros juegos más cercanos a la estrategia, como Warhammer y el desternillante BloodBowl, aunque el número de juegos nuevos que aparecían al cabo del año era tan elevado, que hacía imposible seguirlos todos.
Además, y para regocijo del grupito que nos juntábamos, a mí me encantaba hacer de Master... no sé si sería por la sensación de poder omnímodo (ja!) o simplemente porque me parecía el papel más interesante de todos, el caso es que, si podía ser yo el Master lo prefería (y si no, llevaba un enano, ji ji).
En fin, una afición como otra cualquiera, que fue pasando poco a poco... creo que la última vez que jugué una partida fue en 2º de carrera con algunos compañeros tan o más freaks que yo (de hecho, hoy en día, uno de ellos sigue empeñado en enseñarme a jugar al Munchkin!). El caso es que el post de Algernon me ha hecho recordar todo esto y me he decidido a difundir el meme que propone:

Bueno, ¿y vosotros? ¿Cuándo empezásteis? ¿Y cómo?

¿Os animáis?

4 comentarios:

Lentejas dijo...

Uyyyyy!!!! Yo he jugado sólo 3 veces a rol y siempre he elegido ser un enano, me gustan porque son fuertes y´como yo soy muy bajita y regordeta me siento identificada, me parece un tipo de juego estupendo.

Como soy una friki de Tolkien desde los 14 años, me regalaron el juego de rol, pero resulta que en aquella época sólo había en inglés y yo no tenía tantas ganas de esforzarme como tú.... Ahora lo conservo y consulto los mapas y he jugado con mi niño con las figuras... Para mí es un tesoro aunque no haya jugado...

ÓsQar dijo...

Uf, menos mal, ya pensaba que no tenía roleros (o ex-roleros) entre mis lectores. O, lo que es peor, ¡que no tenía lectores!!!! :-P
Yo también guardo muchos libros (y muchas fotocopias) de rol en casa. Tal vez los saque dentro de unos años: quizás a mi hija le lleguen a gustar también...

david dijo...

¡Friquiiis! ¡Friquiiis! ¡Friquiiis! ¡Bwahahaha!

Yo también le daba al rol, y lo hecho tantísimo de menos que aquí unos colegas y un servidor siempre andamos planeando eternas re-reuniones que no se concretan pero que a poco grande que resulte ser el salón de la casa que aquí mi compi y yo alquilemos, hmmm...

Nosotros no empezamos por nada: Nosotros de pequeños nos construíamos los juegos en función de lo que cualquiera de la pandilla veía por ahí. Así que nos hicimos una versión del D&D que a mí luego me gustó más que el original. Jugamos algo a la Llamada, pero necesitaba demasiada logística, y empezamos con el Señor de los Anillos, pero en seguida nos pasamos a La Madre de Todas Las Madres, el Rolemaster... que al final no nos resultó tan agobiante porque como todos nos lo sabíamos de cabo a rabo... en los combates el master se desentendía de tablas, un jugador llevaba las tablas de daño y otro las de los críticos... y las del daño al final ni falta hacían, porque yo ya me las sabía de memoria (y no: No es coña).

Ay, qué tiempos.

Y al juego al que me quedé con unas ganas enormes de jugar más, que es al que quiero volver a jugar, es el Ars Magica, que me parece, vistos los que he visto, el mejor juego de rol de la historia.

SuperSantiEgo dijo...

Yo jugué lo mío en mis años mozuelos, y vi el nacimiento de cosas como el Kult y el Vampiro. También jugábamos bastante a wargames, los juegos de guerra, y de eso esporádicamente le pego algún fin de semana, como al Napoleonic Wars o cosas así.