14 mayo 2010

Mi androide y yo

Sí, lo reconozco, en apenas un año me he convertido en un Android fanboy y voy mirando con cara de condescendencia a toda esa gente que se ha dejado obnubilar por los productos sobrevalorados de Apple.
A principios de 2009 yo era un tipo tan feliz con mi Nokia... con mi tarifa plana tenía más que de sobra para tuitear, leer el Reader y escuchar música por la calle. De Android sabía lo básico: que Google acababa de sacar un sistema operativo para móviles y poco más. Sonaba interesante, pero no fue hasta que vi la HTC Dream de @lorenzohm en acción que no me encandilé de aquella tecnología: Todos los servicios de Google integrados, varios sensores, conectividad total y una interfaz gráfica deliciosa. ¡Yo quería uno! Así pues, hice el esfuerzo y al poco tiempo tenía ya mi flamante HTC Magic.
Los primeros meses fueron una delicia, aprendiendo a sacarle todo el partido, probando literalmente cientos de aplicaciones y multiplicando mi presencia 2.0. Pero era poco. Ya empezaba a hablarse de una nueva versión de Android, la 1.6, que mejoraba no sé cuántas cosas de la 1.5 que yo tenía. Pero ni HTC ni Vodafone se decidían a actualizar, ¿qué hacer entonces? Pues la respuesta llegó un día en un post del mejor blog sobre Android de España, El Androide Libre, en el que mencionaba los pasos para hacerse con los permisos necesarios en el teléfono para poder flashear un nuevo firmware, preferiblemente 1.6. Gracias al espaldarazo de @PaoloAC, fundador del blog, me decidí a realizar los presuntamente peligrosos pasos y ¡tachán! Conseguido.
Y lo que parecía una simple actualización de firmware, se convirtió en un vicio: visitas diarias a los foros más activos en desarrollo de ROMs para Android (XDA y HTCManía), seguimiento de cerca de los grandes gurús (primero Cyanogen, luego Superatmel y de nuevo Cyanogen) y una instalación de nueva ROM tras otra. A veces varias por semana, a veces, con suerte, alguna duraba más de un mes sin cambios. Muchas fueron inestables y no había forma de usar el teléfono, otras hacían que el teléfono fuera mil veces mejor que al principio. Finalmente, cuando todo parecía perfectamente estable y funcional en 1.6 y solo se hacían mejoras de rendimiento, llegó la versión 2.1 y de nuevo la carrera por conseguir la mejor ROM. Que aún no ha llegado, por cierto.
Y todo esto es lo que me ha convertido en un fan absoluto de Android, hago proselitismo siempre que puedo (sobre todo a los pobres iphoneros) y pongo en peligro a diario mi vida al caminar por Madrid con los ojos en la pantalla.
Pero ay, no todo iba a ser feliz. Lamentablemente la Magic no es un teléfono robusto y bastó una caída (más bien un hostión en toda regla) para dejar mi teléfono a medio gas: los sensores de movimiento y la brújula se han ido al carajo; parece una chorrada, pero ya no puedo usar las alucinantes aplicaciones de realidad aumentada, como Layar o SkyMap. Para colmo, la antena wifi parece que se ha desconectado, así que ya solo puedo contar con la conexión 3G, cuando la hay.
Así pues, está claro: necesito un androide nuevo. Ahora hay realmente muchos modelos a elegir, pero mi favorito es el HTC Desire; la pena es que no podría conseguirlo por menos de 300 pavos y me parece una pasada. Su primo, el famoso Nexus One de Google, tampoco le anda a la zaga, aunque para él sí hay una oportunidad: los amigos de El Androide Libre sortean uno, y para participar, solo hace falta escribir un post mencionándolo. Sí, un post como este, que supongo que ya os estaríais preguntando a santo de qué os estoy contando todo este rollo.
Así pues, con un poquito de suerte (una posibilidad entre más de 500, mejor que la lotería) lo mismo estreno androide la semana que viene y puedo darle a mi Magic una eutanasia digna.
Gracias por aguantar el rollete y ya podéis volver a leer blogs de verdad.