13 febrero 2008

...Y el otro William Ashbless

Hace ya unas semanas que, animado por lo mucho que me gustó Declara, me lancé a leer de un tirón el que puede ser el libro más famoso de Tim Powers, Las puertas de Anubis, ganador de los premios Philip K. Dick (1983) y Science Fiction Chronicle (1984).
El libro pasa por ser uno de las mejores especulaciones sobre viajes en el tiempo de la literatura de ciencia-ficción. En él se da una vuelta de tuerca excepcionalmente retorcida al concepto de paradoja, que hace que el protagonista, el profesor Brendan Doyle, se vea irremediablemente arrastrado por unos acontecimientos que creía conocer pero que suceden de una forma curiosamente distinta. Y, una vez que Doyle asume la realidad de lo que está ocurriendo (con un aplomo sorprendente, la verdad), la novela estudia los límites del libre albedrío hasta sus últimas consecuencias.
Al igual que sucede en Declara, Powers nos presenta una realidad alternativa, en la que la Historia real se entremezcla desasegadoramente con una serie de elementos mágicos, extraídos esta vez de la mitología egipcia, dando lugar a una atmósfera extraña pero plausible. Ajena aunque cercana.
En esta ocasión también hay personajes reales que se ven envueltos en esta realidad bastarda, como el duque de Monmouth, el rey Alí de Egipto o los poetas románticos ingleses Coleridge y Byron. A estos últimos se suma la figura de William Ashbless, poeta ficticio cuya invención es, cuanto menos, curiosa.
En los años 70 del siglo pasado, el también escritor de fantasía James Blaylock y el propio Powers se conocieron en la universidad. Allí, contrariados por la baja calidad de la poesía publicada en la revista unversitaria, se inventaron a Ashbless como un pseudónimo bajo el cual publicaron diversos poemas. Años más tarde, ambos escritores recuperaron la figura del inexistente poeta para introducirla en sus propias novelas (Powers en esta y Blaylock en The digging leviathan), pero sin que ninguno de ellos supiera al principio que el otro lo había hecho. Fue el editor de ambas novelas el que tuvo que pedirles que se pusieran de acuerdo en la biografía de Ashbless, lo cual, sin haber leído la novela de Blaylock, p
ero a la vista de lo que sucede en la de Powers, se me antoja como mínimo complicado. El caso es que esto les sirvió de excusa para publicar en colaboración tres libros (hasta ahora) centrados en la figura de Ashbless.
En cuanto al resto de Las puertas de Anubis, diría que es bastante trepidante, con bruscos saltos de escena que a veces resultan confusos, pero nunca aburridos. La galería de personajes está poblada de rarezas: la sórdida cofradía de magos egipcios, los aún más sórdidos pobladores de los bajos fondos del Londres victoriano, irrelevantes gitanos, la chica en busca de venganza, el (casi) invencible licántropo... todo hilado con eficacia, aunque tal vez no con absoluta maestría. Se nota que es una de las primeras novelas de Powers y, desde luego, no está tan apabullantemente documentada como Declara, aunque apunta maneras.
En resumen, una buena elección para leer una ciencia ficción distinta e inteligente, en la que el viaje en el tiempo se presenta sin las incoherencias habituales con que aparece en literatura y cine. Sencilla de leer y entretenida. Nada menos.

Por cierto, y ya que estoy con literatura, ayer, mientras paseaba por Heathrow esperando a que los de Iberia tuvieran a bien dejarme volver a casa, y mirando con envidia una gigantesca estantería dedicada a Pratchett (¿por qué seré tan tonto de querer seguir la colección de P&J?), me encontré, grata sorpresa, con esta maravilla: Un Lun Dun.
Reconozco que hacía tiempo que no consultaba noticias sobre Miéville, así que no sabía que había publicado algo nuevo.
Por unos diez ebros, ya está en mi poder, ñam ñam. El caso es que luego me fijé que es un libro para jóvenes (?), pero creo que me lo hubiera comprado igual de haberlo sabido antes. Ya os contaré.

2 comentarios:

Miguel dijo...

Si te gusta Tim Powers te recomiendo "En Costas Extrañas", para mi gusto su mejor novela y la mejor aventura de piratas que conozco (en ese libro se basaron en parte para hacer el juego de Monkey Island, y las peliculas de Piratas del Caribe, tienen muchas similitudes).

ÓsQar dijo...

Hum... me lo apunto, gracias!