Que conste en mi descargo que yo tenía medio preparado un post que se iba a titular "Nosotros, los ateos", en el que había empezado a desgranar los motivos por los que la famosa historia de la publicidad atea en los autobuses (que se estrenan mañana, por cierto) me provocaba cierto recelo.
Para mí, el ateísmo es una mera conclusión lógica del pensamiento crítico: unos sólidos conocimientos científicos y toda la parafernalia teísta se desmorona como un castillo de naipes. Dioses, ¿pa qué? Por lo tanto, opino que el ateísmo es, por definición, personal y antidogmático, y no se puede imponer; todo lo más, se puede trazar el camino. La difusión de una tosca campaña publicitaria, elaborada deprisa y corriendo a rebufo de la idea original británica, se me antoja más cercana al proselitismo que a la educación.
En definitiva, no me gusta en su fondo, pero tampoco en sus formas, porque el lema de la campaña me parece, por decirlo llanamente, tonto. Puedo entender que lo del "probablemente" tuviera sentido en Reino Unido, donde a priori puedes confiar en los buenos modales de tu interlocutor. En España, donde el saber estar es la gran asignatura pendiente de la vida pública, no sé para qué se molestaron en descafeinar la obviedad atea ("Dios NO existe"), ya que era evidente que iban a salir los perros a ladrar en cualquier caso. Como así ha sido.
Decía, pues, al principio, que tenía pensado escribir otra cosa, pero mira por dónde, tuvo que salir de entre todos los mamporreros que han dicho necedades respecto a este asunto, el bocachancla que se cree ungido para hablar con más legitimidad que nadie en este país. Creo que puedo afirmar, sin lugar a dudas, que, exiliado el hombre del bigote insufrible a Yorchtaun, no hay nadie en España que me caiga peor que Rouco Varela. Probablemente haya gente más tonta, más repugnante y/o más despreciable, pero el hombre que mejor maneja la hipocresía como arma arrojadiza, el hombre capaz de defender una cosa y la contraria en la misma frase, el hombre que solo reconoce derechos para sus compañeros de secta, pero no para los que no comulgamos con sus ruedas de molino, ese hombre es Rouco Varela.
Antonio María El Hipócrita, sin duda añorando los tiempos en los que un cardenal disfrutaba de un poder dictatorial sobre sus parroquianos, se ha arrancado la careta de cuajo y nos ha dejado bien clarito lo que opina de la Democracia y el Estado de Derecho. La Libertad de Expresión, ese mal que aqueja a España desde hace treinta y pico años, debería ser, dice, tutelada (por él mismo o por un testaferro, me imagino), para evitar que a los ciudadanos se les menosprecie y ataque en la convicción de su fe. Así que sugerir (¡sugerir!)que Dios podría (¡podría!) no existir, ¿es un ataque a sus convicciones? Por consiguiente, ¿los ateos debemos estar siempre callados y no decir lo que pensamos, por temor a ofender a El HIpócrita o a sus secuaces?
Por supuesto, si a nosotros nos ofende que alguien afirme (¡afirme!) que Dios existe, a él le importa tres cojones, puesto que ellos sí pueden gozar de libertad de expresión (hey, incluidos los autobuses: ahora que llega primavera empezarán las peregrinaciones a Lourdes). Eso por no hablar de si a nosotros nos ofende tener que aguantar la presencia asfixiante de parafernalia católica en decenas de lugares y eventos de la vida pública. Que si queremos vacaciones va a ser con procesión de por medio.
26 enero 2009
Si hay que blasfemar, se blasfema
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Etiquetas: El Caucus, Palabra de San Jabber
30 diciembre 2008
Nueva colección de mierdas
Tal vez loa antiguos del lugar recuerden aquel post épico de hace un par de años, en el que relataba la chanante colección de mierdas varias que nos habían regalado nuestros queridos y nunca suficientemente correspondidos vecinos Los-Chinos-Del-Cuarto con motivo de las fiestas navideñas. El año pasado, por no repetirme, os ahorré las fotos de los regalos correspondientes, pero os puedo asegurar que el percal era similar.
Este año, para no ser menos, ha vuelto a haber regalo, y esta vez sí que tengo que contarlo. En esta ocasión, la China-reina, la única que permanece con los años, mientras los chinos-obreros (y chinas-obreras, perdone Ministra) cambian constantemente, se plantó ayer a la puerta de casa con una bolsa sospechosa que me endosó con el tradicional:
Pues bien, he aquí la bolsa famosa:
b) Bombones
b) Monedero infantil extra-repipi
c) Peluche 1
d) Peluche 2
Calcetines de niño, multicolores y con muñequitos vagamente orientales, calcetines monotalla más asépticos pero igualmente vergonzantes y un par de leotardos de rayas estridentes de 152 y 164 cm respectivamente. Mi hija mayor apenas si supera el metro de altura, así que poco uso les podría dar. Me cuesta además pensar en qué clase de niña de 1'52 de alto (¡o 1'64!) se atrevería a aparecer en público con semejante esperpento. Alguna mamarracha.
a) Pez articulado
Lo que me asusta es pensar que este podría ser el equivalente oriental a nuestro toro y nuestra flamenca.
b) La caja sorpresa
Y así acaba esta nueva exhibición de regalos de pésimo gusto. El año que viene, no me cabe duda, más.
¡Felis año nevo!
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Etiquetas: Cosas de xenianos, La vida en los Campos Salacus
28 noviembre 2008
Comida Navideña
Seguro que más de uno a estas alturas estáis buscando alguna receta original para sorprender a la familia en la cena de Nochebuena o la comida de Navidad. Cordero, pavo, besugo... todo está muy visto y no conseguiréis más que la incondicional aprobación de vuestra madre o la inevitable condescendencia de vuestra suegra.
Algún avezado y viajado cocinillas podría sugerir elaborar un Turducken. Si os digo que el palabro viene de "TURkey+DUCk+chicKEN", ya os podréis imaginar por dónde van los tiros. Este sofisticado plato, de origen estadounidense (de Luisiana, para más señas) consiste en un relleno de ave de tres niveles: se rellena un pavo con un pato, que a su vez está relleno de pollo. El pollo (y todos los huecos entre medias de las aves) pueden, por su parte, rellenarse con carne picada, pan rallado y especias. Luego se asa en horno, en cacerola o a la barbacoa unas cuantas horas.
Contundente, ¿eh? Pues aún no habéis visto nada.
Rôti Sans Pareil
Dicen las malas lenguas que en Francia, allá por principios del siglo XIX, se dio un banquete real en el que se sirvió un Rôti sans pareil, un "asado sin igual". Por la época, debió ser durante el reinado de Luis XVIII, un tipo que ya se había ganado a pulso ser odiado por buena parte de los franceses.
El asado brutal, ahí es nada, consistió en:
Lo que no acabo de entender es por qué no rellenaron la aceituna de anchoa o pimiento; un toque exótico, ya puestos.
Si finalmente alguien se decide por este plato, aquí van un par de consejos: empezar SIEMPRE por el ingrediente más pequeño y no intentar este plato sin tomar las precauciones adecuadas, ya que posiblemente alguna de estas aves estén protegidas. No es de buen anfitrión acabar una cena con todos tus invitados en un calabozo de la Guardia Civil.
Como alternativa, siempre os quedará el famoso camello relleno.
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27 noviembre 2008
My_age = My_age + 1;
Como cada año por estas fechas, celebro hoy una vuelta más al Sol desde que se me ocurrió salir al fresco. Esta vez es un gran hito: es la primera vez en mi vida que tengo más años que dientes. No sé cómo tomármelo.
Además, hoy es jueves, como el día que nací, cosa que, por lo visto, es la quinta vez que sucede desde entonces. Qué cosas...Para hacer esta entrada más intelectual, podría copiarle el post a Tito Eliatrón, que comentó hace un par de días algo sobre las vidas de matemáticos famosos que habían nacido el mismo día que él. Lamentablemente, no he oído hablar de ninguno de los matemáticos que nacieron o murieron un día como hoy, así que para qué molestarme en acudir a la Wikipedia.
Bueno, y por supuesto, acepto regalos, incluso los chorras que se envían en Facebook. A cambio, probablemente sobre tarta esta tarde, podéis pedir vuestra porción en los comentarios.
Perpetrado por ÓsQar a las 10:12 a. m. 5 comentarios
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11 noviembre 2008
10 profesiones para George W. Bush
Yes, we can... but, could he?
Ahora que nuestros queridos amigos estadounidenses han tenido el buen seso de librar al mundo del nefasto Bush Jr., supongo que se encontrarán ante el terrible dilema de qué hacer con tal inepto primate. Otros países que en su día fueron gobernados por alguno de los jumentos de la era Azores, tuvieron bastante suerte cuando consiguieron colocar a sus líderes cósmicos (con el riñón bien forrado, eso sí) como asesores sesudos, miembros de comités de dirección o conferenciantes de universidades cristianas. Algo me dice que George no está preparado para una tarea similar.
Así pues, con objeto de servir de ayuda a todos los estadounidenses y, en particular, a esa persona desesperada que debe de ser ahora mismo George Bush padre, de pensar en lo difícil que le va a ser colocar otra vez a su hijo tonto en la empresa de algún amiguete, me dispongo a sugerir una serie de profesiones acordes con la capacidad intelectual del muchacho. Con suerte, alguna le irá bien.


odiado temido del mundo. Lo malo es que la Constitución impide que George se presente otra vez, pero ¿y con un astuto disfraz?

En fin, he ahí mis propuestas... y a vosotros ¿qué os parece?
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09 noviembre 2008
Relax (2)
¡Lo hemos vuelto a hacer! Ayer mi mujer y yo volvimos a disfrutar del magnífico combo de baños + cena que ofrece el hammam Medina Mayrit, esta vez gracias a un regalo de mi hermana.
En cuanto a los baños, poco que añadir: palizón de la muerte. La explosiva mezcla de baño turco y piscina a cuarentaytantos grados le deja a uno aplanado. Además, esta vez nos tocó el masaje prácticamente al principio, por lo que al final tuvimos como una hora seguida de agua, agua y agua. Si no fuera por la piscina gélida, yo creo que habría un par de cadáveres diarios en ese sitio.
La cena, bastante bien la verdad. Aunque, mirando el post de la primera vez que fuimos, veo que han cambiado el menú. De entrante, una crema de calabaza aromatizada con caramelo y alguna historia más.
De segundo, la típica ensalada con ochocientas lechugas diferentes, nueces y queso de cabra, con vinagreta balsámica. Árabe, no sé, pero típica, tipiquísima.
El plato principal, después de la siempre sugerente danza del vientre, eran unos trozos de ternera con un chapiñón gigante, regada con una salsa de sésamo que daba lástima dejar ahí en el plato. Desgraciadamente, en vez de pan de verdad, sirvieron pitas y, claro, los barquitos no son lo mismo.
Finalmente, sirvieron unos pastelitos árabes realmente ricos con un té verde y se acabó lo que se daba.
Así que sigo en mis trece de recomendar este hammam. Para pasar un rato diferente y relajarse del trabajo, es perfecto; y como regalo original para quedar bien estas navidades, idóneo. Ya me agradeceréis la idea.
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15 octubre 2008
Primero, la Crisis; después, ¡el Apocalipsis!
Que el año 2009 va a ser realmente jodido con esto de la crisis de los tabernáculos financieros es algo que ya sabe hasta Solbes. Lo que algunos visionarios intuyen ya es que la cosa no va a acabar ahí, y que estamos a un paso del Fin de los Tiempos, el Arrebatamiento y el Juicio Final.
Para que este berenjenal no nos pille con el culo al aire (más), ya hay quien se ofrece a instruirnos en todo lo que deberíamos saber cuando el Apocalipsis se nos lleve por delante:
¡Arrepentíos, pecadores, porque el fin está cerca!
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13 octubre 2008
¡De nada!
¡Qué cosas pasan! El jueves pasado, leí en eConectados que algunos programas de La Sexta se habían animado a abrir cuenta en Twitter. No soy muy aficionado a los programas de Buenafuente o de Ángel Martín, pero suelo ver por las noches al Wyoming, así que no perdí tiempo en hacerme follower suyo (o de sus guionistas, me imagino).
Supongo que por darse publicidad, más que porque mi propio Twitter le parezca interesante a alguien, al ratito él (o ellos) se hicieron followers míos. Algo habitual, así que me olvidé del tema.
El caso es que, al día siguiente y pocas horas después de que yo publicara aquí mi último post (y lo coreara allí por lo infrecuente), El Intermedio anunciaba el texto de la encuesta del día de su sección "Lo que España vota, va a misa".
Que no digo yo que el encargado del Twitter de El Intermedio se haya leído mi blog y se haya inspirado para la encuesta del día. En todo caso será una serendipia. O taquiones.
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10 octubre 2008
Un empleo indigno
Nuestro nunca suficientemente insultado alcalde ha parido una nueva, cristiana y liberal idea para salvaguardar la integridad humana y moral de la gente que no tiene más remedio que vender su cuerpo como pancarta publicitaria:
Se acabaron los hombres-anuncio en Madrid.
Esperemos, por tanto, que el primate sea consecuente con su ideaca y multe a estas personas en cuanto pongan un pie en la capital:



Como efecto colateral, me imagino que también multarán a todos los que lleven (¿llevemos?) por la calle alguna prenda en la que se lea "SPF", "Zara", "Levi's", "Nike", "Kukuxumusu" o cualquier otra marca comercial que atente contra nuestra dignidad como seres humanos. Entre esto y lo de las hipotecas sub-prime, el capitalismo lo tiene bien jodido. No sé para qué ha gastado tantos esfuerzos la izquierda radical, si al final lo único que había que hacer era sentarse y disfrutar con el espectáculo de la derecha disparándose en sus propios pies...
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30 agosto 2008
Con Shakespeare hemos topado
Acabo de recibir un baño de humildad que, ciertamente, no necesitaba. En cualquier caso, con una mirada optimista y un par de mojitos, todo queda asimilado.
Vayamos por partes: he estado un par de días en Londres pero, desgraciadamente, no he tenido acceso ni fijo ni móvil a Internet, así que no he podido radiarlo en directo. Una pena para mis queridos followers, porque se han perdido unos twits memorables. El viaje era por cuestiones de trabajo, nada que no haya hecho media docena de veces antes. El caso es que esta vez, por ser la última reunión del proyecto, los anfitriones habían preparado un par de diversiones puramente británicas con las que deleitarnos.
El día por cierto, había empezado regular: yo había dado por supuesto que la palabra “agosto” era garantía de algo y me vine con la maleta hecha mirando al cielo de Madrid en lugar de a las previsiones meteorológicas de Londres. Así pues, tras pasar frío en la oficina toda la mañana, me preparé para la tarde poniéndome todas las capas de camisetas de manga corta que mi exiguo equipaje me permitió. Que fueron dos.
Así pertrechado, me planté en la primera etapa de nuestro periplo: El (¿la?) London Eye. No sé a qué mente retorcida se le ocurrió plantar una noria brutalmente grande en mitad de una ciudad, sin feria o parque de atracciones de por medio, pero al menos le da un aire simpático y desubicado a un paisaje para mi gusto demasiado serio y mercantil. Bueno, lo de mercantil lo mantiene, porque cuesta darse una vuelta en ella casi 14 libras, que son poco menos de 18 lerus. Y lo de una vuelta tomáoslo literalmente: UNA vuelta. Comparado con cualquier otra noria, una sola vuelta es una mierda, pero, al fin y al cabo, tarda como media hora en darla. Con todo, no sale barato, unos veinte duros de los de antes por minuto. En cuanto a las vistas, no están mal, pero tuve la misma sensación que viendo París desde la torre Eiffel: ¿Realmente es bonito ver las decenas de miles de tejados de una ciudad inmensa, expandiéndose en todas direcciones hasta donde abarca la vista? ¿Aporta algo diferente a visitar ciudades con Google Maps? No sé, hay cosas que impresionan más desde el suelo, la verdad.
Tras bajar de la noria y esquivar la inevitable tienda de souvenires, dimos un paseo por la orilla sur del Támesis, a lo largo del Silver Jubilee Walk, construido en 1977 para celebrar los 25 años del reinado de Isabel II. Por si acaso, no pregunté qué hicieron hace unos años para celebrar los 50 años. También eché una cuenta rápida para descartar aliviado que nuestro rey no tiene a corto plazo celebraciones a la vista que le pudieran servir a Gallardón como excusa para embarcarse en alguna nueva obra con la que llenar los bolsillos de sus amigos constructores (y vaciar los nuestros de paso).
Como decía, dimos un paseo por este camino, sembrado aquí y allá de trovadores, acróbatas, mimos y tarotistas. Un compañero chino-británico me sugirió que aquello se parecía bastante a Las Ramblas de Barcelona, pero a mí, francamente, me recordaba más al paseo alrededor del estanque del Retiro. Hasta el agua del río tenía ese desasosegante color café-con-leche.
El paseo terminó buscando algún sitio para picar algo antes del siguiente evento, ya que los patéticos sándwiches que nos habían servido para comer en la oficina, hacía horas que habían sido procesados. Ante la falta de sitio en un par locales de comida mediterránea, no nos quedó más remedio que decantarnos por la gastronomía tradicional británica. Fish and chips, oh, yeah! Para ser sincero, esta ha sido la primera vez que pruebo esta simpleza y, bueno, para una vez no está mal. Para el pescado, me dieron a elegir entre "haddock" y "hake"; elegí hake, maldiciéndome una vez más por haber vuelto a olvidar aprenderme los nombres en inglés de distintos pescados. Por suerte, ese día no tenían "pollock" ni "plaice", porque la cosa se habría puesto graciosa. De todas formas, con la cantidad de salsa tártara con que lo acompañé, tanto hubiera dado uno que otro.
Y llegamos a la parte divertida de toda esa historia. Los anfitriones nos invitaron a ver una obra de teatro en el Globe, una bonita recreación de una especie de corrala del siglo XVI a la inglesa. La obra era nada menos que "Timón de Atenas", de Shakespeare. Me considero un absoluto ignorante en lo que a Shakespeare en particular y la literatura inglesa en general se refiere; así que, antes de entrar, no tenía ni idea sobre de qué iba la obra. Y lo triste es que, después de salir, seguí sin saberlo. Lo reconozco, me defiendo razonablemente bien en inglés, pero estoy a años luz de ser bilingüe, así que no debería haberme sorprendido no pillar parte, o incluso buena parte de la obra. Lo malo es que no pillé apenas nada. Cero. Nulo. Penoso. Humillante. En mi defensa diré que en la obra usaban un inglés medieval que les costaba seguir incluso a los afincados en Londres desde hace muchos años, pero eso no me parece excusa para no haber sido ni siquiera capaz de deducir si los actores hablaban en prosa o en verso. En serio, ¡aún no lo sé! Y, no os riáis, después de hora y media de función, cuando el protagonista hace un mutis ostentoso y los demás actores se lamentan y todo el público aplaude y se levanta de la silla, yo creí aliviado que la obra se había terminado. Pero no: era solo el descanso, por lo que aún me quedaba una hora adicional para seguir no entendiendo ni jota.
Y, en fin, aparte de los borrosos diálogos, la representación era bastante chula. Incluía a varios actores pegando brincos por el aire usando gomas y arneses, algunas escenas sexualmente sugerentes, un momento de risas escatológicas (ese chiste sí lo pillé: lenguaje universal) y una par de piezas de baile. Los aplausos solo dieron para un bis, así que supongo que los actores tampoco debían de ser la hostia, pero bueno, no soy quién para opinar.
Finalmente salimos de allí, nos dimos un largo paseo hasta Covent Garden, un compañero nos presentó a un par de sus colegas gafapastosos, uno de los cuales era, cómo no, español, y pululamos bastante tiempo buscando un garito abierto para tomar unas copas, a pesar de que era jueves por la noche y aún no habían dado las 12. Estas cosas no pasan en España, perdonad que me ponga chauvinista. Y de la inutilidad de los camareros ingleses para poner un cubata como es debido se podrían escribir posts enteros, así que si eso me lo guardo por si un día me da por ahí.
Perpetrado por ÓsQar a las 10:16 p. m. 0 comentarios
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