30 agosto 2008

Con Shakespeare hemos topado

Acabo de recibir un baño de humildad que, ciertamente, no necesitaba. En cualquier caso, con una mirada optimista y un par de mojitos, todo queda asimilado.
Vayamos por partes: he estado un par de días en Londres pero, desgraciadamente, no he tenido acceso ni fijo ni móvil a Internet, así que no he podido radiarlo en directo. Una pena para mis queridos followers, porque se han perdido unos twits memorables. El viaje era por cuestiones de trabajo, nada que no haya hecho media docena de veces antes. El caso es que esta vez, por ser la última reunión del proyecto, los anfitriones habían preparado un par de diversiones puramente británicas con las que deleitarnos.
El día por cierto, había empezado regular: yo había dado por supuesto que la palabra “agosto” era garantía de algo y me vine con la maleta hecha mirando al cielo de Madrid en lugar de a las previsiones meteorológicas de Londres. Así pues, tras pasar frío en la oficina toda la mañana, me preparé para la tarde poniéndome todas las capas de camisetas de manga corta que mi exiguo equipaje me permitió. Que fueron dos.
Así pertrechado, me planté en la primera etapa de nuestro periplo: El (¿la?) London Eye. No sé a qué mente retorcida se le ocurrió plantar una noria brutalmente grande en mitad de una ciudad, sin feria o parque de atracciones de por medio, pero al menos le da un aire simpático y desubicado a un paisaje para mi gusto demasiado serio y mercantil. Bueno, lo de mercantil lo mantiene, porque cuesta darse una vuelta en ella casi 14 libras, que son poco menos de 18 lerus. Y lo de una vuelta tomáoslo literalmente: UNA vuelta. Comparado con cualquier otra noria, una sola vuelta es una mierda, pero, al fin y al cabo, tarda como media hora en darla. Con todo, no sale barato, unos veinte duros de los de antes por minuto. En cuanto a las vistas, no están mal, pero tuve la misma sensación que viendo París desde la torre Eiffel: ¿Realmente es bonito ver las decenas de miles de tejados de una ciudad inmensa, expandiéndose en todas direcciones hasta donde abarca la vista? ¿Aporta algo diferente a visitar ciudades con Google Maps? No sé, hay cosas que impresionan más desde el suelo, la verdad.
Tras bajar de la noria y esquivar la inevitable tienda de souvenires, dimos un paseo por la orilla sur del Támesis, a lo largo del Silver Jubilee Walk, construido en 1977 para celebrar los 25 años del reinado de Isabel II. Por si acaso, no pregunté qué hicieron hace unos años para celebrar los 50 años. También eché una cuenta rápida para descartar aliviado que nuestro rey no tiene a corto plazo celebraciones a la vista que le pudieran servir a Gallardón como excusa para embarcarse en alguna nueva obra con la que llenar los bolsillos de sus amigos constructores (y vaciar los nuestros de paso).
Como decía, dimos un paseo por este camino, sembrado aquí y allá de trovadores, acróbatas, mimos y tarotistas. Un compañero chino-británico me sugirió que aquello se parecía bastante a Las Ramblas de Barcelona, pero a mí, francamente, me recordaba más al paseo alrededor del estanque del Retiro. Hasta el agua del río tenía ese desasosegante color café-con-leche.
El paseo terminó buscando algún sitio para picar algo antes del siguiente evento, ya que los patéticos sándwiches que nos habían servido para comer en la oficina, hacía horas que habían sido procesados. Ante la falta de sitio en un par locales de comida mediterránea, no nos quedó más remedio que decantarnos por la gastronomía tradicional británica. Fish and chips, oh, yeah! Para ser sincero, esta ha sido la primera vez que pruebo esta simpleza y, bueno, para una vez no está mal. Para el pescado, me dieron a elegir entre "haddock" y "hake"; elegí hake, maldiciéndome una vez más por haber vuelto a olvidar aprenderme los nombres en inglés de distintos pescados. Por suerte, ese día no tenían "pollock" ni "plaice", porque la cosa se habría puesto graciosa. De todas formas, con la cantidad de salsa tártara con que lo acompañé, tanto hubiera dado uno que otro.
Y llegamos a la parte divertida de toda esa historia. Los anfitriones nos invitaron a ver una obra de teatro en el Globe, una bonita recreación de una especie de corrala del siglo XVI a la inglesa. La obra era nada menos que "Timón de Atenas", de Shakespeare. Me considero un absoluto ignorante en lo que a Shakespeare en particular y la literatura inglesa en general se refiere; así que, antes de entrar, no tenía ni idea sobre de qué iba la obra. Y lo triste es que, después de salir, seguí sin saberlo. Lo reconozco, me defiendo razonablemente bien en inglés, pero estoy a años luz de ser bilingüe, así que no debería haberme sorprendido no pillar parte, o incluso buena parte de la obra. Lo malo es que no pillé apenas nada. Cero. Nulo. Penoso. Humillante. En mi defensa diré que en la obra usaban un inglés medieval que les costaba seguir incluso a los afincados en Londres desde hace muchos años, pero eso no me parece excusa para no haber sido ni siquiera capaz de deducir si los actores hablaban en prosa o en verso. En serio, ¡aún no lo sé! Y, no os riáis, después de hora y media de función, cuando el protagonista hace un mutis ostentoso y los demás actores se lamentan y todo el público aplaude y se levanta de la silla, yo creí aliviado que la obra se había terminado. Pero no: era solo el descanso, por lo que aún me quedaba una hora adicional para seguir no entendiendo ni jota.
Y, en fin, aparte de los borrosos diálogos, la representación era bastante chula. Incluía a varios actores pegando brincos por el aire usando gomas y arneses, algunas escenas sexualmente sugerentes, un momento de risas escatológicas (ese chiste sí lo pillé: lenguaje universal) y una par de piezas de baile. Los aplausos solo dieron para un bis, así que supongo que los actores tampoco debían de ser la hostia, pero bueno, no soy quién para opinar.
Finalmente salimos de allí, nos dimos un largo paseo hasta Covent Garden, un compañero nos presentó a un par de sus colegas gafapastosos, uno de los cuales era, cómo no, español, y pululamos bastante tiempo buscando un garito abierto para tomar unas copas, a pesar de que era jueves por la noche y aún no habían dado las 12. Estas cosas no pasan en España, perdonad que me ponga chauvinista. Y de la inutilidad de los camareros ingleses para poner un cubata como es debido se podrían escribir posts enteros, así que si eso me lo guardo por si un día me da por ahí.

15 julio 2008

Vacaciones!

Si aún queda alguien ahí fuera que lea este blog, tal vez se pregunte si es que ha estado de vacaciones el último mes o qué. Tristemente tendré que decir que no, que no he escrito por la fatídica y habitual mezcla de pereza y falta de tiempo. Para más inri, mañana sí que me voy de vacaciones, pero vaya usted a saber si en la playita encontraré el tiempo y la inspiración como para hacer de este blog una fuente de diversión y conocimiento. Se verá. Mientras tanto, seguramente seguiré escribiendo chorradas en mi Twitter gracias a la Blackberry de mi santa. Fologüers ar güelcom.

Las próximas dos semanas las pasaré en Huelva, jartándome (espero) de gambas y pescaíto frito. Portaos bien y dejadme una bienaventuranza en los comentarios.

¡Feliz verano!

13 junio 2008

Me retracto

Debo reconocer que mi último post ha sido desafortunado, así que desde aquí pido públicamente disculpas a la Ministra Aído y a todos los blogs (este, este, este, o este) donde he osado defender el "epicenismo" de la palabra miembro.
Creo que el sustantivo miembra debería incluirse en la próxima edición del diccionario de la RAE, por motivos que ahora me parecen evidentes:
¿Para qué usar el lamentable anglicismo strap-on, pudiendo llamarle miembra?

11 junio 2008

Aído y el lenguaje sexista

Como no soy ni he sido nunca ministro, y ni de coña aspiro a serlo, tal vez lo que diga aquí parte con la desventaja de que no tengo ni puta idea de lo que significa esa responsabilidad, lo cual es totalmente cierto. Dicho esto, no me queda sino maravillarme de la fabulosa habilidad de un buen puñado de ministros de este país para decir gilipolleces. Así, a bote pronto, me vienen a la cabeza el "¡Viva Honduras!" de Trillo o los "hilillos de plastelina" de Rajoy, pero hay decenas más de ejemplos socialistas y populares a poco que uno tire de hemeroteca.
En este sentido, la comparecencia de la Ministra de Igualdad el pasado lunes no defraudó y su ya mítica frase "Miembros y miembras del Congreso" ha hecho correr ríos de tinta (o de píxeles). Hasta ahora, yo tenía a Bibiana Aído en buena consideración: una chica joven (¡más que yo!), ferozmente atacada desde el primer día por las hordas de La Caverna, que mantiene un blog (¡y lo actualiza más que yo el mío!)... me tenía que caer bien a la fuerza. Sin embargo, visto que se ha puesto del lado de ese feminismo lingüístico radical que pretende cambiar los paradigmas de la masculinidad a base de patadas al diccionario y a los manuales de gramática, me hace colocarla en ese grupo de políticos de los que recelo.
Cuando Zapatero anunció la creación de un Ministerio de Igualdad, me chocó: no me imaginaba que una tema con tantas vertientes pudiera aglutinarse en un solo ministerio, pero la idea parecía incluso atractiva. Me imaginaba que un gabinete así trabajaría en pro de las oportunidades sociolaborales tanto de las mujeres como de los múltiples colectivos minoritarios que normalmente nos parecen invisibles. Conciliación, discriminación positiva, ayudas, subvenciones, cupos... son medidas que se me antojaban coherentes para ese ministerio. Lo que no me imaginaba era que las reivindicaciones lingüísticas de cierto sector feminista iban a entrar en la agenda.
Dice este sector que el español es un idioma machista, y apoyan esta afirmación básicamente sobre el hecho de que los sustantivos masculinos plurales engloban a los sujetos de uno y otro sexo (los diputados, los ciudadanos). Así, pasándose por el forro el principio de economía del lenguaje en aras de una presunta corrección política, nos apabullan con larguísimas frases llenas de los diputados y las diputadas, los ciudadanos y las ciudadanas, etc. Dentro de lo estúpido que me parece sostener que tal característica de los sustantivos pueda ser causa, efecto o tener la más mínima relación con el machismo, puedo considerar simpático que se trate de restar generalidad al género masculino o, aún mejor, que se le trate de añadir al género femenino (por ejemplo, que diga las diputadas para referirse a todos los miembros del Congreso: se iban a oír los pataleos por todo el hemiciclo).
También puedo considerar razonable que se traten de feminizar los nombres de ciertas profesiones que, tradicionalmente han sido acaparadas por los hombres y en las que la presencia de mujeres es ya más que evidente. Por ejemplo, me parecen perfectas las palabras abogada, ingeniera o ministra. Algo más me chirrían médica o árbitra, pero supongo que es cuestión de acostumbrarse. Las que no soporto de ninguna de las maneras son jueza o concejala: no entiendo por qué suponen que juez o concejal son palabras masculinas cuando son, claramente, comunes.
Lo cual me lleva directamente a defender los sustantivos comunes. ¿Qué necesidad hay de modificar artificialmente el género de los nombres comunes, cuando su género sintáctico no es siempre masculino? Es decir, hay sustantivos comunes con pinta de masculinos (testigo, piloto) y con pinta de femenino (atleta, periodista, astronauta). ¿Acaso no es eso igualitario? ¿Para qué fomentar una discriminación forzada si no es necesaria? ¿Le restamos "machismo" al lenguaje por escribir las testigas o los juristos?
Y la cosa se pone aún peor con los sustantivos epicenos, en los que forzar el cambio de género es incluso ofensivo a la vista y el entendimiento. Es el caso de las miembras, pero también ¿por qué no? podría serlo de los víctimos, las personajas o los personos. De hecho, mi hija de 4 años ya hace chistes con la palabra "persono", así que desde luego el tema tiene guasa.
En fin, me imagino que aunque la Ministra se leyera el excelente artículo del Diccionario Panhispánico de Dudas respecto al género de los sustantivos, no cambiaría mucho su postura de militante (¿militanta?) feminolingüista (yo también me puedo inventar palabros, no te jode). Pero espero al menos que críticas como esta (que no insultos gratuitos como estos, gracias, Felipe) lleguen a sus oídos y le hagan, al menos, recapacitar y dedicarse a cosas que merezcan la pena, porque trabajo por hacer, aún tiene mucho por delante.

21 mayo 2008

Camisetas de Poniente

Como de costumbre, llego tarde a todas partes, porque hace casi un año que la gente atenta ha podido disfrutar de estas golosinas. De hecho, me comenta un amiguete que él ya se compró dos hace algún tiempo, así que estoy obsoleto, obsoleto.
El caso es que ayer, a través de un post en La Grieta en el Cristal, di con estas camisetas a la venta en la web de Be Friki, al ridículo precio de 15 lerus cada una:

Así pues, cuando consiga decidirme (cosa que está por ver), haré el pedido. Lo del texto de "Be friki" no me mola demasiado, pero manifestar mi adhesión inquebrantable a la causa de Daenerys Targaryen me parece imprescindible, mientras esperamos a que George R. R. Martin tenga a bien otorgarnos el quinto volumen de Canción de Hielo y Fuego.

13 mayo 2008

Maniobras sindicales en la oscuridad

Ayer por la tarde alguien vería en mi Twitter el aviso de que nos habían convocado a una asamblea de trabajadores en mitad de la jornada laboral. Que se convoquen asambleas en mi curro es algo muy infrecuente, pero que sean en horario laboral era, hasta ahora, inaudito.
Probablemente la semana pasada leyerais u oyerais la noticia de que Telefónica I+D, filial de innovación tecnológica del grupo Telefónica, tiene intención de presentar un ERE para recortar 94 puestos de trabajo que adolecían de cierta obsolescencia técnica (los más viejunos, vaya). La convocatoria de asamblea por parte del Comité de Empresa venía motivada precisamente por la presentación por parte de RRHH de la propuesta final del ERE.
Hace un par de semanas ya tuvimos otra asamblea en la que nos contaron la marcha del casi inexistente proceso de negociación. En ella, el Comité mostró una cara muy crítica con la dirección de la empresa, y dejó bastante claro que el ERE, tal y como estaba planteado, era poco mejor que una mierda pinchada en un palo. Su postura era de un cauto rechazo, a la espera de la propuesta final de la empresa, en la cual ponían pocas esperanzas, dada la escasa voluntad de RRHH por negociar. Al día siguiente aparecieron las noticias en prensa e incluso un miembro del Comité fue entrevistado en alguna emisora de radio, donde fue bastante beligerante con la empresa.
Sin embargo, la asamblea de ayer fue radicalmente distinta: empezó con esa misma persona entrevistada detallándonos las bondades de la propuesta final del ERE, la cual resulta que había sido gestada tras un arduo proceso de negociación (inexistente, como digo, hacía solo unos días). La pantomima se prolongó durante más de una hora ante la estupefacción de los asistentes. ¿Era este el mismo Comité que rechazaba de plano el ERE? Se ve que no. Ahora todo eran beneficios para los trabajadores, hasta el punto de dar la impresión de que, si tenías más de 52 años y no lo suscribías, es que eras gilipollas.
El punto álgido de la asamblea-comedia llego en el momento en que alguien (¿un topo de RRHH?) destacó una incongruencia entre el documento presentado y lo hablado en una supuesta reunión de esa mañana. Los miembros del Comité se hicieron los indignados y proclamaron que no se iban a mover un ápice de lo que constaba en las actas. El asunto se enredó un poco según la gente iba opinando, y alguien acabó llamando al director de RRHH, que apareció minutos después en una suerte de deus ex machina.
Es entonces cuando pudimos asistir a un sainete entre el director de RRHH y el asesor-negociador de CGT, que discurrió mas o menos en estos términos:

Rinconete: Debe de haber algún error, nosotros queríamos añadir esta cláusula, pero se nos ha debido de pasar.
Cortadillo: Sintiéndolo mucho, está así en las actas y así se queda.
Rinconete: Es que es algo ordenado por mamá Telefónica, no se puede eliminar.
Cortadillo: Si quieres lo añadimos, pero cambiamos de paso la junta esta de la trócola que tampoco nos gusta.
Rinconete: Pero hombre, no nos vamos a poner a negociar ahora con toda esta gente mirando.
Cortadillo: Tienes razón pero es lo que hay.
Rinconete: Bueeeno, vaaale, lo dejamos como está, pero que sepáis que me metéis en un lío muy gordo.
Aplausos y ovación mientras el director de RRHH se marcha con el rabo entre las piernas. El Comité gana un punto en riguroso directo y termina de convencer a buena parte del auditorio. Solo unos irreductibles galos aguantan haciéndole preguntas comprometidas al ponente, el cual detalló a continuación los grandes beneficios de aceptar la propuesta y sugirió un dramático apocalipsis si se rechazaba.
La asamblea terminó no sin antes salir otro miembro del Comité, y a la sazón, delegado de CCOO y enemigo acérrimo del sector CGT, manifestando que su opinión es diametralmente opuesta, que, a su juicio, el ERE sigue siendo la misma mierda de antes, y que no le han dejado presentar sus transparencias por falta de tiempo. El turno de preguntas quedó bruscamente cortado por que, según parecía, iban a ofrecer un segundo pase de la zarzuela para los rezagados que quedaban fuera del auditorio.
Sin tiempo para más reflexiones, y aún conmocionados por la representación a la que acabábamos de asistir, nos tocó subir a una sala en la que habían colocado un par de urnas para que votáramos SÍ o NO a la propuesta de ERE.
El resultado, visto esta mañana, era de 197 síes, 175 noes, 22 blancos (oh, 175+22=197, ¡qué curioso!) y 3 nulos.
Así pues, habemus ERE, así que no se pierdan en futuros episodios el despido de 94 personas de la operadora de telecomunicaciones que más beneficios ha obtenido el pasado año a nivel mundial.

09 mayo 2008

Oootro cumple!

Apenas un par de semanas después de Sandra, hoy le toca cumplir años a Paula. Aún me cuesta creer que ya haga 4 años que sostuve por primera vez a aquella cosita colorada y chillona, y ver hoy a una niña risueña, inteligente y curiosa.
Hoy será también la primera vez que celebre un cumpleaños sólo para niños, así que me imagino que volveremos a casa con el maletero del coche repleto de juguetes que no sabremos dónde guardar después. Acabará agotada, pero seguro que merece la pena.


¡¡¡Muchas felicidades, Paula!!!

30 abril 2008

Re: El color de la luz fantástica

Hace cosa de un mes me enteré (que recuerde, al menos aquí) de la disponibilidad de la miniserie televisiva Terry Pratchett's The Colour of Magic, dos episodios de hora y media que relatan, respectivamente, los dos primeros libros de la saga de Mundodisco: El color de la magia y La luz fantástica.
No es la primera adaptación cinematográfica que se hace de Mundodisco, pero por mi parte, es la única que he visto hasta ahora (principalmente porque aún no he leído Hogfather/Papá Puerco y querría hacerlo antes de ver la película).
La verdad es que no puedo decir que la serie no me haya gustado, aunque es cierto que no me ha entusiasmado ta
mpoco. Para empezar, la ambientación: vale, los escenarios están currados y las CGIs (o el abuso de ellas) producen en general un buen ambiente, peeeeeeeero... no sé, esa no es la Ankh-Morpork que yo me había imaginado y la Universidad Invisible se me antoja un poco cutre.
En cuanto a los personajes, en general me han decepcionado un poco:
Rincewind (Sir David Jason): ¿En serio hacía falta escoger a alguien tan viejuno? Bueno, vale, en la peli dicen que lleva 40 años en la Universidad, pero eso no es así en los libros. En cualquier caso, el tipo no lo hace mal: su incompetencia natural queda sobradamente de manifiesto, aunque claramente no es el tipo de persona capaz de correr decenas de kilómetros descalzo si la ocasión lo requiere (como en El país del fin del mundo).

Dosflores (Sean Astin): Obviamente, el director de cásting no ha leído Tiempos Interesantes, porque si no, sabría que el Imperio Ágata, de donde es originario Dosflores, es el equivalente a la China imperial del Mundodisco, y aquí el amigo Samsagaz, de chino tiene poco. Aún así, me ha gustado: es tan simplón y torpe como uno se esperaba.



El Patricio (Jeremy Irons): Muy correcto, sale poquito, pero da el pego de gobernante sin escrúpulos, despiadado y maquinador.





El 305º Archicanciller (Tim Curry): Definitivamente genial. Un tipo cruel, trepa, odioso y... ¡gordo! Coñe, que los magos de la Universidad Invisible (salvo Rincewind y el Tesorero) tienen que estar fanegas. En la película esto no se respeta a rajatabla, pero algo es algo.




El Bibliotecario: Aunque sale como humano protagonizado por un tal Nicholas Tennant, acaba obviamente transformado en orangután. La caracterización está lograda, pero le falta esa dosis de psicosis, genialidad y absoluto desprecio por el género humano que le caracterizan. Una pena.




Cohen el bárbaro (David Bradley): Brutal, como recién salido de los lápices de Paul Kidby. Con diferencia la mejor caracterización de todas. La interpretación, correcta y divertida.





La Muerte (voz de Christopher Lee): No me ha gustado el aspecto general (y eso que la han hecho bastante parecida a la ilustrada por Kidby), demasiado sórdida, nada elegante. Además, no mueve la boca al hablar. La voz es chula, aunque no sé yo si es UNA VOZ EN MAYÚSCULAS.




En cuanto a la historia, se puede decir que es bastante fiel a los libros. Obviamente se salta algunos pasajes y hay algunas situaciones añadidas, pero el efecto general es que se ha respetado razonablemente la trama original. ¿Divertida? Sí, bastante, aunque te ríes más con los libros: en la película no se han podido incluir los pies de página, por ejemplo.
Más cosas remarcables: el cameo del propio Pratchett como astrólogo de Krull, la aparición del Wyrmberg, el troll gigante que les ataca, la escena de la eclosión y, en general todas las apariciones de Gran A'Tuin. Echadle un ojo al vídeo y me contais.




Resumiendo: si eres un fan de Mundodisco, merece la pena echarle un ojo. Una búsqueda rápida en Google y aparecen los torrents y los subtítulos fácilmente, así que no hay excusa.

21 abril 2008

1 año (pero bisiesto, ¿eh?)

Como no iba a ser solo este blog el que cumpliera años, hoy hace 366 días que nació Sandra. Ya es mala suerte tener que vivir un día más para cumplir tu primer año, pero es lo que hay.
¿Qué puedo decir de estos 366 días? Pues, si obviamos que más de 200 de ellos no nos ha dejado dormir en condiciones, podríamos decir que ha sido un año estupendo. A partir de ahora comienza lo realmente divertido: empezar a caminar, parlotear sílabas aleatorias, pelearse con Paula por el control de los juguetes clave y, en general, convertirse en una personita. Apasionante. Ya lo estamos deseando.
¡¡Muchas felicidades, Sandra!!

03 abril 2008

DesLondres

Hace unos días me terminé de leer la última publicación de China Miéville, un librito de unas 500 páginas publicado hace cosa de un año en los países anglosajones (de hecho, me lo compré a ciegas en el aeropuerto de Heathrow hace unas semanas).
El libro, titulado Un Lun Dun, es una novela orientada a adolescentes o, más bien, prepúberes: aventuras para jóvenes intrépidos, con violencia limitada y deslavazada, y nada de sexo. Obviamente, no tiene nada que ver con la obscena complejidad de las novelas de Miéville ambientadas en Bas-Lag, aunque comparte el derroche de imaginación contra viento y marea a los que nos tiene acostumbrados.
Un Lun Dun narra la historia de dos chicas de doce años, que se ven trasladadas por arte de birlibirloque a otro mundo alternativo/paralelo a este, donde nada es lo que parece y de que no pueden salir. Allí deben completar una misión que salvará a este mundo (y tal vez al real) de un horrible destino. ¿Os suena? A mí, horrores: sin hacer demasiado esfuerzo, este mismo argumento lo he leído en Alicia en el País de las Maravillas, El Mago de Oz, Las Crónicas de Narnia, La Historia Interminable y seguramente en varios más.
Para acabar con la colección de tópicos, hay, cómo no, una profecía de por medio, y una de las chicas es "La Elegida". Aunque en beneficio de Miéville diré, que el malabarismo que hace para justificar pasarse la profecía por el forro, en beneficio de "La DesElegida", me pareció curioso.
Pero como decía, lo más interesante de la novela es comprobar que Miéville sigue teniendo cuerda para rato y que creando mundos distópicos se queda solo. En esta ocasión, se trata de un mundo paralelo (¿antisimétrico?) al nuestro, en el que existe una "abciudad" por cada ciudad nuestra, comunicadas ambas por diversos caminos arcanos. Así, tenemos UnLondon (donde se ubica la novela), Parisn't, Lost Angeles, Baghdidn't, y otras que no recuerdo. La gracia son los juegos de palabras que indican que cada "abciudad" es una versión opuesta de la ciudad correspondiente. Pero esta misma gracia es la que, a mi juicio, va a hacer dificilísimo que este libro se traduzca alguna vez al castellano (o, ya puestos, a otras lenguas). Para UnLondon se me ocurre traducirlo por DesLondres (después de descartar ALondres e InLondres por confusos), pero el resto se me antojan un reto.
Y no queda ahí la cosa: el libro está plagado de decenas y decenas de juegos de palabras para desanimar a los traductores y, seguramente, a muchos lectores (no es que me las quiera dar de saber mucho inglés; sospecho que me habré perdido unos cuantos detalles).
Del resto, poco más. Un libro entretenido, muy curioso en ocasiones, pero claramente por debajo de las expectativas que me hice al leer el nombre del autor. No sé si será un gran libro para adolescentes (aunque sospecho que no le va a hacer sombra a Harry Potter), pero algunos queremos más Nueva Crobuzón.